lunes, 4 de abril de 2016

La Práctica Docente Universitaria

En el marco de la sociedad del conocimiento, caracterizada por la irrupción de las TIC, la educación no debe quedarse al margen de los profundos cambios que ya fueron introducidos en otras áreas de la vida cotidiana (comunicación, industria, trabajo, transporte, etc.) y que deben implementarse de manera progresiva pero inmediata e irreversible.
La educación a distancia ya es una opción instaurada sobre todo en el ámbito universitario, generando nuevos modos y prácticas en la relación docente – conocimientos – estudiante. Es aquí donde cobra vital importancia la interacción y comunicación entre dichos actores que se encuentran mediados por tecnologías (recursos, plataformas, entornos virtuales, aplicaciones, etc.), las que intervienen protagónicamente en el proceso de enseñanza – aprendizaje. Por ello es indispensable establecer, como propone Lorenzo García Aretio (1999),  un diálogo didáctico mediado, caracterizado por la conjunción de un diálogo simulado asincrónico y un diálogo real sincrónico y asincrónico.
En esta relación, el docente toma el rol de facilitador, mediador, tutor, motivador, dinamizador y guía del proceso de aprendizaje sus estudiantes, monitoreando y realimentando continuamente dicho proceso para generar empatía. Los estudiantes por su parte, deben ser creativos, reflexivos y críticos. Poseen un amplio margen de libertad para manejar su propio aprendizaje, gestionando el tiempo y el espacio en base a su responsabilidad, capacidad comunicativa y autodisciplina.
Desde su rol, ambos actores necesitan de ciertas habilidades y capacidades para el manejo de TIC, lo que muchas veces conlleva a plantear acciones que apunten a innovar. Las TIC mejoran las oportunidades de aprendizaje, facilitan el intercambio de información, estimulan la creatividad, ponen a disposición múltiples fuentes de información y potencian el aprendizaje multisensorial entre otras cosas. Así, teniendo en cuenta las condiciones institucionales y socio-históricas para el profesor en el marco de la EAD, la innovación educativa involucra pensar críticamente el acto educativo, crear contextos participativos y diversos espacios para las relaciones docente – estudiante, ser creativos y mejorar las condiciones de los ambientes de aprendizaje.
La práctica docente a distancia, en la actualidad y en el contexto mundial, se ve caracterizada por distintas tendencias como: la formación basada en competencias, el fomento de una cultura de la creatividad e innovación, la colaboración en redes de trabajo y comunidades de aprendizaje, la ubicuidad y el aprendizaje situado acompañado por expertos. Por ello el docente universitario debe adquirir ciertas competencias que le permitirán abordar su práctica y desarrollar estrategias específicas,  teniendo en cuenta que los destinatarios son, en su mayoría, estudiantes juveniles y adultos enfocados en su formación profesional proyectada al ámbito laboral.   
Dichas competencias, según Echeverría (1996), son:
Competencia Técnica (saber): tener los conocimientos especializados que permitan dominar, como experto, los contenidos y las tareas vinculadas a la propia actividad laboral.
b) Competencia metodológica (saber hacer): aplicar los conocimientos a situaciones laborales concretas utilizando los procedimientos adecuados, solucionar problemas de manera autónoma y transferir las situaciones adquiridas a situaciones novedosas.
c) Competencia participativa (saber estar): atender el mercado laboral, predisposición al entendimiento interpersonal así como a la comunicación y cooperación con los otros demostrando un comportamiento orientado al grupo.

d) Competencia personal (saber ser): tener una imagen realista de uno mismo, actuar de acuerdo con las propias convicciones, asumir responsabilidades, tomar decisiones y relativizar posibles frustraciones”.
En consecuencia, la formación docente universitaria involucra el "aprender a enseñar" y "enseñar a aprender".

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